Viajar con niños por Marruecos en una semana - Semana Santa 2017
MARRUECOS CON NIÑOS EN UNA SEMANA
Los que nos conocéis, sabéis que en mi familia somos bastante aventureros y que nos gusta conocer nuevas culturas. Además, nos gusta hacerlo a nuestro aire y descubriendo, por nuestra cuenta, todos los detalles posibles. Así, siempre que hemos podido, hemos organizado viajes de la manera que más nos interesaba, alquilando un coche y buscando alojamientos que nos parecían interesantes.
Con el despertar de Airbnb, esto se ha vuelto muy sencillo y, aunque en ocasiones te llevas sorpresas, está todo bastante consolidado.
En esta ocasión Laura y yo nos propusimos visitar Marruecos con nuestras niñas (de tres y siete años). Lo primero fue reservar los vuelos y un coche. En Semana Santa los precios no son de lo más apetecible, pero bueno... Encontramos algo muy razonable hasta Tánger. Allí, en el mismo aeropuerto, cogimos un coche y nos pusimos en ruta.
Antes de continuar propongo algunas consideraciones a tener en cuenta si estás en la situación de ponerte de viaje por Marruecos con tus niños.
Nosotros nos leímos infinidad de blogs y Webs sobre el tema que nos ayudaron un montón. Ninguna se adaptaba exactamente a lo que buscábamos, pero entre todas nos pudimos hacer una idea. Gracias a todos esas personas anónimas que, sin saberlo, nos ayudaron un muchísimo. Debido a ello y a que no encontramos nada que se nos adecuase exactamente, surge la idea de publicar este post.
CONSEJOS ANTES DE EMPEZAR:
- Lee mucho, surfea la Web, busca blogs y empápate. Hay mucha gente que ha viajado a Marruecos con niños y cuenta su experiencia. Toda esta información te será muy útil.
- A los marroquíes les gustan los niños. Son personas amables y les encanta que visites su país con tus hijos. Lo leerás por todos los lados y es cierto. Lo cual no quiere decir que no traten de venderte, a través de los niños, cualquier cosa... Tatuajes de Henna, fotos con monos, serpientes, instrumentos musicales, juguetes... Aún así, salvo excepciones, son amables y agradables.
- Marruecos es un país seguro. Hay mucho control policial y su habitantes son amables. En ningún momento tuvimos sensación de inseguridad. Dicho esto, no te puedo asegurar que no vaya a suceder nada... A nosotros nos fue estupendamente y en todo momento tuvimos sensación de no estar en peligro.
- Gente buena y gente menos buena hay en todas partes. En Marruecos también. Lo normal es que las personas que te encuentres sean amigables, pero puedes conocer algunas personas que sean más interesadas.
- Cuanto más turístico es el lugar que visites más serás visto como un "monedero andante". Cuanto más alejado de los centros más visitados, más gente desinteresada podrás encontrar. Más adelante contaré alguna anécdota a este respecto.
- Marruecos es un país muy grande. No trates de verlo todo. Si vas con niños, ten en cuenta que los desplazamientos son mucho más lentos. Los marroquíes llevan un ritmo que no es el europeo. No te estreses, no pretendas que se adapten a tí. Tómate tu tiempo y no trates de abarcar demasiado.
- Conducir por Marruecos es licenciarte en conducción. Tienen una peculiar forma de hacerlo. Entrar en una gran ciudad con el coche es adentrarse en una jungla en la que la ley de circulación es otra. Sé prudente y, con un poco de atención, rápidamente le pillarás el truco. Tampoco es tan difícil! Es diferente, pero no imposible.
- Las carreteras, en general, son sorprendentemente buenas. Es evidente que si te alejas de los grandes núcleos urbanos encontrarás carreteras en peores condiciones. También sucede en España! Aún así, las carreteras son bastante aceptables.
- Yo usé el NDrive de Marruecos en el móvil como navegador GPS. Está bastante desactualizado pero te lleva a los sitios. También descargué los mapas de Google Maps para tenerlos offline y resultaron ser de mucha utilidad. Además Laura aprendió a leerlos de manera fluida (Google Maps no te da indicaciones en vivo) y se convirtió en una magnífica copiloto.
- La comida marroquí es deliciosa y muy económica. Siempre puedes encontrar platos con menos especias que a tus niños les pueden encajar. El pollo lo hacen de diversas formas y, con frecuencia, a la parrilla. Los Tajines, son una maravilla, no dejéis de probarlos y de que vuestros hijos lo hagan.
- El idioma oficial es el árabe. El francés lo hablan muchos marroquíes, pero no todos. En los sitios turísticos hay personas que hablan inglés, castellano y cualquier idioma que se te pueda ocurrir. En las partes menos transitadas, te encontrarás que sólo hablan árabe, pero que harán un esfuerzo por hacerse entender.
Seguro que se me olvidan un montón de cosas, pero bueno... Con estas ideas por delante paso a contar nuestra ruta, que es tan buena como otra cualquiera.
1ª ETAPA: TÁNGER - CASABLANCA
Aterrizamos en Tánger el miércoles a mediodía. En el aeropuerto teníamos reservado un coche. Allí mismo empiezas a notar que el ritmo de los marroquíes es otro. Todo va mucho más lento. Lo que en Europa es un proceso de media hora o cuarenta minutos, si se da mal, en Marruecos se convirtió en una hora y media. El chico del alquiler de vehículos hablaba árabe y francés. Teníamos reservada una silla para que nuestra hija pequeña viajase en el coche y no disponían de una adecuada. Al final la encontraron. Para nuestra hija mayor llevamos un grupo 3 (el alzador típico) desde casa. Después de un buen rato de papeleo y paciencia conseguimos ponernos en marcha. Por cierto, hay Wifi gratuita en el aeropuerto. Muy útil para poder enviar a casa el típico mensaje tranquilizador.

La carretera a Casablanca es una autopista que está mejor que muchas de las que tenemos en España. Indicaciones muy buenas y el asfalto impecable. Muchos pasos de peaje en los que hay que, cada vez, pagar un poco de calderilla. Aceptan tarjeta de crédito, pero nosotros aprovechamos a cambiar un poco de dinero en el aeropuerto y usamos los puestos de peaje para conseguir alguna monedilla suelta que siempre viene bien para dar propinas.

Entrar en Casablanca y descubrir como funciona el tráfico fue la primera gran aventura. El claxon del coche se usa para absolutamente todo. No es que estén enfadados ni que les haya molestado algo, es que allí se usa para TODO. Si te toca el primero en el semáforo, no hace falta que estés atento al cambio a verde, te avisarán en menos de un segundo del cambio de color.
Las rotondas tienen una peculiar forma de abordarse. Si estás atento, como mucho, te pegarán alguna pitada, pero nada grave. Espera tu hueco y lánzate valientemente.
No nos costó demasiado encontrar nuestro alojamiento. La casa tenía una pinta estupenda e incluso Wifi!! En ese momento descubrimos que los estándares de limpieza en el país vecino, no son los europeos. Aún así las sábanas estaban limpias y los colchones eran cómodos.
Afortunadamente estábamos bastante céntricos y teníamos un Carrefour muy cercano para hacer una primera compra de provisiones y, sobre todo, de la cena y desayuno. En el Carrefour tienen muchos productos europeos y, por supuesto, marroquíes.
El aparcamiento con vigilante incluido en el alquiler de la casa resultó un hueco que encontré en la misma calle y un "gorrilla" al que pagar alguna monedilla para que vigilase el coche por la noche. El precio estándar de estos "gorrillas" es de entre 5 a 10 Dirham.
2ª ETAPA: CASABLANCA - MARRAKECH

Nos levantamos temprano. Sin madrugar en exceso, pero el cambio de hora ayudó. Teníamos planeado visitar la Mezquita de Hassan II y luego acercarnos a alguna de las playas cercanas, pero el tiempo no acompañó todo lo que nos hubiera gustado.
Nos acercamos hasta la Mezquita y dimos una vuelta por los exteriores. La visita merece la pena. En la época en la que fuimos (Semana Santa) fue razonablemente fácil encontrar aparcamiento. No hay muchos sitios, pero pagando la pertinente propina al "vigilante" de turno, nos fue sencillo.
Una vez allí, preguntamos por las visitas guiadas. Son muy estrictos con los horarios, así que la única que nos cuadraba, comenzaba a las 15.00 h. El precio es bastante caro para el país. Unos 12€ al cambio por cada adulto. Los niños, gratis y los estudiantes la mitad.
Como nos quedaba bastante tiempo aún y por allí cerca no hay mucho más que ver... Y además hacía frío para un día playero. Optamos por aproximarnos al faro cercano. Allí, ni siquiera paramos, se trata de un barrio complicado y el faro tiene poco o nada que ver.
Una vez más, sobre la marcha, decidimos irnos hasta el Moroco Mall. Un centro comercial digno de cualquier capital europea. Habíamos leído que tiene un acuario que podía hacer las delicias de nuestras hijas... Y así fue.
Y, tras comer rápidamente nos fuimos de nuevo para la mezquita y, ahora sí, hacer la visita guiada.
La visita, creo, que sí que merece la pena... Es una Mezquita muy lujosa y no voy a entrar en los detalles que cualquier guía ofrece mejor que yo. Pero, en mi opinión, sí es una visita interesante. Nada que ver con Santa Sofía o la Mezquita Azul, en Estambul, pero... Interesante. Se accede de manera guiada y además en castellano. La visita dura aproximadamente una hora.
Os dejo algunas fotos para que os hagáis una idea.
Una vez que la visita terminó, pusimos rumbo a Marrakech, donde llegamos al atardecer.
Como se ve, las carreteras, en general son bastante buenas. Esta es la autopista que une Tánger con Marrakech. Otra cosa es que los vehículos que circulan lo hacen en "modo marroquí". Aún así, en ningún momento tuvimos sensación de peligro.
3ª ETAPA: MARRAKECH - MARRAKECH
Nuestro plan original era hacer tres noches en Marrakech y visitar la ciudad en profundidad. Así pues, llegamos ya tarde y ese día cenamos en casa. Reservamos una casita a unos 15 minutos en coche del centro y rodeados de naranjos. Los propietarios, una alemana y un marroquí fueron muy amables y la vivienda estaba estupenda. Además, teníamos piscina y desayunar todos los días zumo de naranja recién cortada es un lujo.
Al día siguiente nos pusimos pronto en marcha. Nos habían sugerido que visitar Marrakech pronto es más cómodo cuando vas con niños y así lo hicimos.
Pusimos dirección a la plaza de Jeemaa el Fna en nuestro Google Maps y nos dirigió por todo el centro del Zoco. Menos mal que no estaba muy concurrido aún. Aún así fue una actividad no apta para todos los públicos ni conductores. Finalmente quedó en una divertida anécdota, pero las calles son muy estrechas y el coche se hace muy grande.
Una vez metidos en el lío, preguntamos a los lugareños por un lugar para aparcar... Hasta que finalmente topamos con un personaje que hablaba castellano. Nos llevó a un lugar en el que dejar el coche y que parecía razonable. Nos explicó que los sábados son los únicos días que los bereberes bajan a la ciudad a curtir la piel y que si queríamos verlo, que era gratis y quedaba muy cerca. Nos pareció razonable y para allí que fuimos. Aunque, eso sí, se nos ocurrió sacar una foto de algo significativo del lugar donde habíamos aparcado, por si luego no sabíamos volver.
Nos dejamos guiar por aquel tipo y nos llevó por un montón de callejuelas con la sensación de que estábamos dando mucha vuelta. Generalmente yo me oriento bastante bien, pero pronto perdí el camino entre el laberino.
Después de un buen rato caminando con unas niñas de tres y siete años que se comportaron durante todo el día como unas valientes, llegamos a la zona de los curtidores y allí nos presentó a otro tipo que nos explicó rápidamente y en castellano cuál era el proceso. Los distintos líquidos por los que pasa la piel hasta conseguir curtirla. Cuando terminó, nos llevó a la "obligada" visita a la tienda. Le insistimos en que no sabíamos volver al coche y nos comentó que no había problema, pues su amigo nos llevaría.
Tras esto, pasamos a una tienda de especias y, como ya habíamos tenido bastante, le dijimos que queríamos volver a nuestro coche.
Fue entonces cuando pretendió cobrarnos por la visita. Después de una pequeña discusión en la que no llegamos a ningún acuerdo, nos dejaron en medio de la calle para que nos buscásemos la vida. Rápidamente aprendimos que, en Marrakech (no así en el resto de Marruecos), las cosas funcionan de este modo. Te llevan a su terreno para arrinconarte y que pagues.
Gracias a Laura, habíamos tomado la foto de lugar del coche y tras mucho preguntar (todo el mundo habla árabe y algunos, bastante pero no todos, francés...) y tras alguna vuelta, pues querían llevarnos a ver a los curtidores de nuevo (mi sentido de la orientación ayudó para descubrir que íbamos en dirección opuesta) encontramos el coche. Eso sí, la gente a la que fuimos preguntando fue siempre muy amable y dispuesta a ayudar, aún incluso sin entendernos...

Desde el coche, finalmente, pudimos llegar a la Plaza de Jeemaa el Fna y allí nos dimos cuenta de que el turista es, literalmente, un limón al que exprimir.
Encontramos un lugar más tranquilo en el que comer y en una terraza con vistas a la vorágine de la plaza. Y, por extraño que parezca, hasta respiramos por fin, un poco de paz. Y es que, moverse por Marrakech con las niñas no es tarea fácil. Tampoco es que sea complicado, pero el estrés de las motos pasando a toda velocidad y de tener cuidado de que las niñas no se despisten, que vayan de la mano, del lado de la pared, continuamente cambiando de lado, las motos volviendo a pasar... No es difícil, pero hay que andar con mucho ojo.
Así pues, nos decidimos a volver a casita y darnos un merecido baño en la piscina. Nuestras niñas estaban cansadas tras el viaje en coche de la jornada anterior y de todo el día en el calor de Marrakech y fue una decisión muy acertada.
4ª ETAPA: MARRAKECH - MARRAKECH
Como el día anterior acabamos saturados del centro de la ciudad, pensamos que era una buena idea desplazarnos unos 40 min. hacia el lago (no recuerdo el nombre, pero si hay alguien interesado que me mande un privado y se lo busco!).
Es un lago artificial. Una presa es la que origina la masa de agua, pero el lugar es realmente bonito. El Atlas al fondo y una paz increíble. Además, a nuestras hijas, siempre les gusta más el turismo de naturaleza que el de ciudades... Así que... Bingo!
Allí encontramos un hotelito gestionado por un europeo en el que nos tomamos una rica cervecita y las niñas pudieron darse un baño en la piscina.
Posteriormente nos hicimos con un huequecillo a la orilla del lago y allí, entre alguna otra familia de marrakechíes, extendimos nuestra toalla y disfrutamos de un encantador almuerzo en un "restaurante" inigualable.
Los propios marrakechíes salen para allí los fines de semana con ánimo de darse un baño, pasar un día en el campo y cocinar sus "tajines" a las brasas... Otra bonita experiencia para guardar en nuestras retinas y las de nuestras hijas.
Y es que el "tajin" o "tajine" sea de lo que sea, los hay de pollo, verduras, ternera, pescados y sobre todo cordero... ¡Merece la pena probarlo!
Comimos estupendamente a la orilla del lago y decidimos, de camino para casa, pasar por el Palmeral, que nos pillaba de camino, y que las niñas montasen en camello. Otra experiencia y otro buen rato en familia. Por 10€ por persona (las niñas gratis montando con un adulto) lo dejamos resuelto.
Pasamos un rato de calor, aunque menos de lo esperado al estar a 34ºC, pero fue divertido.
De ahí, a casita a disfrutar de la piscina.
5ª ETAPA: MARRAKECH - OUZOUD
Nos escapamos del bullicio. Marrakech hay que verlo, pero con niños es más complicado. Además, bajo mi punto de vista, es lo menos marroquí de Marruecos.
Una vez que te alejas de allí, descubres una pasada de país. Ouzoud es un sitio por descubrir y al que no le queda nada para terminar de explotar. La cascada es magnífica, pero el paseo que baja directamente está lleno ya de puestos, de tiendas y de lugares en los que comprar y vender recuerdos.
Caso distinto es el camino que baja por el bosque. No creo que tarde en convertirse en otro paseo turístico, pero aún no lo es del todo.
El camino alternativo es fácil. Puedes perderte en alguna ocasión, pero siempre hay algún camping, puestecillo o gente a la que preguntar la dirección correcta. No te puedes desviar mucho y si vas en dirección contraria, rápidamente te das cuenta.
6ª ETAPA: OUZOUD - ASSILAH
Arcilá o Ashillah es una de esas ciudades con encanto. Una medina muy coqueta y una ciudad costera con una puesta de sol magnífica. Poco bullicio, muy cerca de Tánger y en la que pasar una tarde de relax es una experiencia que hay que vivir.

5ª ETAPA: MARRAKECH - OUZOUD
Una vez que te alejas de allí, descubres una pasada de país. Ouzoud es un sitio por descubrir y al que no le queda nada para terminar de explotar. La cascada es magnífica, pero el paseo que baja directamente está lleno ya de puestos, de tiendas y de lugares en los que comprar y vender recuerdos.
Caso distinto es el camino que baja por el bosque. No creo que tarde en convertirse en otro paseo turístico, pero aún no lo es del todo.
JORNADA 7: ASSILAH - TÁNGER - MADRID
Assilah está a una media hora del aeropuerto de Tánger, así que es una buenísima última parada antes de coger el vuelo de vuelta. Muy recomendable. Invita a volver!!!
Al final ha pasado más de un año desde que empecé a escribir el post. Tanto que acabamos de volver de nuestra segunda experiencia en Marruecos. Este año, en el desierto.
Se ve que tan mal no nos fue!!!! Este año hemos disfrutado mucho también y me reafirmo en la seguridad, lo sencillo que es lo lo encantadas que mis hijas están allí.
Pronto espero tener lista este segundo viaje por el interior!!!
Al final ha pasado más de un año desde que empecé a escribir el post. Tanto que acabamos de volver de nuestra segunda experiencia en Marruecos. Este año, en el desierto.
Se ve que tan mal no nos fue!!!! Este año hemos disfrutado mucho también y me reafirmo en la seguridad, lo sencillo que es lo lo encantadas que mis hijas están allí.
Pronto espero tener lista este segundo viaje por el interior!!!





Comentarios
Publicar un comentario